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Los primeros años de enseñanza
suelen caracterizarse de problemáticos. En algunas ocasiones, el
maestro nuevo se siente impotente frente a las dificultades que
pueden surgir dentro del ámbito escolar. Entre los aspectos y
problemas más comunes y frecuentes que enfrentan a
diario los maestros se puede mencionar: la disciplina, la
motivación del alumno, la atención a las diferencias individuales, y
la imperante de conocer las necesidades de los alumnos, así como las
relaciones con los padres.
Los maestros, usualmente, tratan de buscar soluciones a estos
problemas por su propia cuenta, antes de pedir o buscar ayuda.
Sin embargo,
esto es razón de peso para que durante
los primeros meses de trabajo los maestros nuevos sientan una gran
presión o estrés físico y mental. En algunas ocasiones
los
maestros pueden sentir frustración, preocupación, desilusión,
inseguridad y hasta temor.
Definitivamente, ente este panorama el
proceso de enseñanza se traduce en uno complejo.
En casos extremos, los maestros se pueden “quemar”, en especial si
el estrés se combina con el mantenerse aislado. Ante estas
circunstancias, algunos personas, en su ignorancia, atribuyen
a que estos problemas se deben a la falta de competencias
profesionales. Sin embargo, hay que señalar que los maestros
experimentados también suelen presentan inquietudes similares a los
maestros novatos.
Y a pesar que los maestros pasan por esta difícil experiencia,
muchos de ellos muestran una gran apertura hacia la búsqueda de
soluciones a los problemas que confrontan.Esta apertura es
indicativa de que los maestros están pasando por un proceso de
aprendizaje, por eso es común escucharlos decir: YO ESTOY
APRENDIENDO.
Algunas investigaciones indican que los cambios en las actitudes de
los maestros se deben al proceso de institucionalización. Debido a
que en algunas instancias se da un cambio radical entre el ser
un maestro idealista a uno tradicional, existen casos donde
solamente se visualiza al maestro como controlador de la
conducta de los alumnos, y ante este panorama el maestro se
puede llegar a sentir inseguro y puede hasta perder la confianza en
si mismo.
Se dice entonces que el
maestro
parece estar a la merced de las normas escolares y esta pasividad
puede influenciar su visión.
En ocasiones,
estos
cambios pueden ser idiosincráticos y dependen mucho de la forma en
que las escuelas reciben al maestro que se inicia en la profesión.
No obstante, pese a las dificultades, y estos primeros obstáculos
casi siempre el terminar el primer año los maestros van descubriendo
su identidad profesional, y comienzan a entender el concepto de
disciplina, su sentido de confianza madura y llega el punto en que
pueden autocontemplarse como profesionales capaces,
adquieren seguridad para expresar su sentir y cuestionar a otros
hasta llegar al punto de afirmar: YO PUEDO ENSEÑAR.
Cabe destacar que los primeros años representan un ritual necesario
para todos los que se inician en esta profesión. Y esto se debe en
gran medida a los siguientes factores:
a) La falta de experiencias concretas no le permite sacar provecho
de los conocimientos impartidos en la Universidad.
b) Los maestros experimentados se convierten en una fuente de
conocimiento para aprender acerca de como enseñar.
c)A pesar de que cada escuela y cada maestro representa una
experiencia diferente, el compartir lo que sentimos con otros nos
permite aprender de experiencia.
d)
La mentoría, los libros de auto-ayuda, los otros compañeros, y
otras formas que nos permitan compartir nuestras dudas son
alternativas a abrir la puerta del aprendizaje.
Pese a ello,
lo
importante es reconocer que:
SE
APRENDE DE LA PROPIA EXPERIENCIA.
La
experiencia y su significado:
Las personas construyen su propio conocimiento y deben asimilar las
experiencias en la forma en que mejor les haga sentido. Por este
motivo, el aprendiz necesita estar en un ambiente donde confronte
ideas inesperadas y le permitan envolverse en el fenómeno que desea
aprender de manera que pueda continuar pensando y buscando sobre lo
que desea aprender. Para pasar de un nivel de entendimiento a otro
los individuos deben ser capaces de reconocer y aceptar que sus
ideas acerca del fenómeno del cual desean aprender son inadecuadas o
incompletas.
El aprender de la experiencia requiere:
–Vivir
una experiencia que nos lleva a pasar por una situación diferente o
nueva.
–Reflexionar
sobre esa experiencia requiere analizar la nueva situación y
percibir los elementos que son diferentes a los que yo ya tengo.
–Manejar
el conflicto que surje entre lo conocido y lo desconocido, la
reflexión nos ayuda a entender el conflicto.
–Darse
tiempo para experimentar, explorar alternativas y soluciones para
lograr entender la situación desde una nueva perspectiva.
El aprender de la experiencia, es indicativo de que nuestro
pensamiento y conocimiento evoluciona. Por un lado, el
aprender de la experiencia es diferente al aprender de los cursos,
pues se aprende en contexto y de la realidad.
Los problemas no aparecen definidos, tenemos que definirlos. Ello
ofrece a los maestros la oportunidad de probar sus conocimientos
previos (las teorías aprendidas en los cursos) vis a vis la
práctica.
Así mismo, el reflexionar les permite a los maestros nuevos aprender
del conocimiento tácito o de su práctica educativa. En breve, el
aprender de la experiencia les permite a los maestros explorar,
modificar, buscar y encontrar nuestra formas de como enseñar.
Por otro lado, el
aprender de la experiencia:
nos permite ver relaciones entre la planificación, el
contenido curricular, las expectativas de los estudiantes, el tiempo
necesario para aprender, la disciplina, la motivación.
Finalmente, se puede llegar a la conclusión de
que el
aprender de la experiencia: nos permite crecer personal y
profesionalmente. Reconozcamos que los primeros años son años de
aprendizaje. Durante estos primeros años nuestras ideas sobre lo que
es enseñar van a evolucionar. Frente a la complejidad del proceso de
enseñanza y aprendizaje es importante asumir una actitud crítica y
darse tiempo para reflexionar, crecer y madurar. El futuro de
nuestra sociedad está en la capacidad de los maestros que son
capaces de buscar soluciones a los problemas que se confrontan en la
sala de clases.
TU ERES MUY, MUY IMPORTANTE, EN TUS MANOS SE ENCUENTRA EL FUTURO DE
LAS PRÓXIMAS GENERACIONES
Annette
López de Méndez
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