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La
primera impresión. Sabemos que es natural formarse impresiones
acerca de cómo son las cosas al encontrarnos con ellos la primera
vez. Nos formamos una imagen de lo observado y la juzgamos, le
ponemos una etiqueta positiva si nos gusta o negativa si no nos
gusta. Esto es hasta cierto grado inevitable, sin embargo lo
importante es que esas primeras impresiones no sean rígidas, sino
abiertas a modificación con la experiencia.
Hay que darles tiempo y oportunidad a las personas para conocerlas,
no le pongamos etiqueta a la gente, por que esto lleva a divisiones
y las escuelas necesitan fortalecer su unidad. Siempre habrán
diferencias entre las personas, debemos aprender a aceptar esas
diferencias, a ser tolerantes con ellas, y hasta promoverlas.
Aprendemos de esas diferencias, y nos enriquecen.
No todos tenemos que pensar igual en todo, pero siempre podemos
tratar de buscar un punto de encuentro, algo en lo que todos estemos
de acuerdo, y en el caso de las escuelas, este punto común es el
amor hacia los estudiantes, la educación, y la profesión del
magisterio. Tenemos que unirnos y luchar juntos, por que de otra
forma, fragmentados, divididos y aislados nos debilitamos, y no
podemos lograr las metas y los cambios que son fundamentales para
mejorar la educación de nuestros niños.
Las diferencias pequeñas no deben separar a la gente, no dejemos que
esas cosas interfieran en lo que es importante- la meta final.
Enfoquemos nuestras energías en lo positivo, no la perdamos en
asuntos triviales que no conducen a la meta. Los conflictos se deben
resolver de forma positiva, racional, y tratar de ser justos y que
todos salgamos ganando. No debemos vernos como enemigos, sino como
aliados por una misma causa.
Es importante no generar comentarios
de pasillo que sean negativos de otras personas. Lo ideal es traer
nuestras preocupaciones y diferencias directamente con la persona
concernida en el asunto, buscando el momento oportuno.
En las reuniones, trae tus ideas a la mesa. No te quedes callado si
no estas de acuerdo con algo, o si tienes preguntas, o ideas
diferentes. Recuerda que los grupos muchas veces no están
acostumbrados al diálogo, pero por algún sitio hay que empezar.
¡TU
PUEDES SER EL AGENTE DE CAMBIO!
Sandra Macksoud López
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