Consejos para

prepararse 1er. día de clases

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     La primera impresión.  Sabemos que es natural formarse impresiones acerca de cómo son las cosas al encontrarnos con ellos la primera vez.  Nos formamos una imagen de lo observado y la juzgamos, le ponemos una etiqueta positiva si nos gusta o negativa si no nos gusta. Esto es hasta cierto grado inevitable, sin embargo lo importante es que esas primeras impresiones no sean rígidas, sino abiertas a modificación con la experiencia.

       Hay que darles tiempo y oportunidad a las personas para conocerlas, no le pongamos etiqueta a la gente, por que esto lleva a divisiones y las escuelas necesitan fortalecer su unidad.  Siempre habrán diferencias entre las personas, debemos aprender a aceptar esas diferencias, a ser tolerantes con ellas, y hasta promoverlas.  Aprendemos de esas diferencias, y nos enriquecen.

         No todos tenemos que pensar igual en todo, pero siempre podemos tratar de buscar un punto de encuentro, algo en lo que todos estemos de acuerdo, y en el caso de las escuelas, este punto común es el amor hacia los estudiantes, la educación, y la profesión del magisterio.  Tenemos que unirnos y luchar juntos, por que de otra forma, fragmentados, divididos y aislados nos debilitamos, y no podemos lograr las metas y los cambios que son fundamentales para mejorar la educación de nuestros niños. 

      Las diferencias pequeñas no deben separar a la gente, no dejemos que esas cosas interfieran en lo que es importante- la meta final. Enfoquemos nuestras energías en lo positivo, no la perdamos en asuntos triviales que no conducen a la meta. Los conflictos se deben resolver de forma positiva, racional, y tratar de ser justos y que todos salgamos ganando.  No debemos vernos como enemigos, sino como aliados por una misma causa. 

       Es importante no generar comentarios de pasillo que sean negativos de otras personas. Lo ideal es traer nuestras preocupaciones y diferencias directamente con la persona concernida en el asunto, buscando el momento oportuno.   

        En las reuniones, trae tus ideas a la mesa.  No te quedes callado si no estas de acuerdo con algo, o si tienes preguntas, o ideas diferentes.  Recuerda que los grupos muchas veces no están acostumbrados al diálogo,  pero por algún sitio hay que empezar.

¡TU PUEDES SER EL AGENTE DE CAMBIO!

Sandra Macksoud López



*Texto editado por Adriana Gutiérrez Pacheco

 

iman@uprrp.edu