Clima del salón de clases y manejo de la disciplina

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«Los niños y jóvenes son como los capullos y flores de un jardín, los maestros son los jardineros quienes preparan, cuidan y abonan la buena tierra hasta verlos florecer.» M.M. Nieves

        La educación es fundamental para nuestro desarrollo personal; además de aportarnos conocimientos teóricos que ampliaran nuestra visión del mundo, nos aporta habilidades para la vida.  El ambiente sano y agradable en la sala de clases es sumamente importante para garantizar que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea uno de valor y pertinencia para nuestros estudiantes.  Nuestra labor como maestros es fundamental e indelegable, somos el modelo que cada niño mirará, escuchará y sentirá cada día…pero que depende de nosotros, de ti y de mi, el que nos lleve alegría y orgullo con él toda su vida.

       Cada mañana tenemos la oportunidad de decidir que tipo de maestro voy a ser. Cada día decido cómo quiero que mis estudiantes me recuerden y lo más importante qué huella voy a dejar en cada una de las vidas que pasen por mi camino... huellas hermosas o huellas de las cuales me sienta insatisfecho.   Nuestros estudiantes vienen de múltiples hogares - funcionales o disfuncionales, situaciones dramáticas o difíciles que les roban desde temprana edad su inocencia y confianza, condiciones físicas y emocionales que limitan muchas de sus destrezas y habilidades para aprender, hogares felices que muchos niños quisieran tener...  En fin toda un mundo de posibilidades con los cuales tenemos que trabajar día tras día, y que muchas veces interfieren y dificultan el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro de la sala de clases.  Situación que muchas veces altera el plan de la clase diseñado para ese día y descontrola la estructura de trabajo del resto del grupo de estudiantes.

       Durante los últimos años nuestros estudiantes han sido testigos del aumento progresivo de violencia escolar que ha afectado nuestras escuelas. Las  agresiones, amenazas, faltas, los delitos y sanciones disciplinarias han sido la orden del día en muchas escuelas de nuestro sistema escolar, sin que exista la posibilidad de una reducción del problema. Las autoridades escolares han intentado implementar varias alternativas y estrategias que ayuden a disminuir y a prevenir la continua violencia escolar, sin embargo, estas no han brindado los resultados esperados y lejos de detener el problema, las faltas y delitos de índole escolar han aumentado en cantidad, gravedad, intensidad y frecuencia.

      ¿Qué hacer entonces ante la realidad de que, en mi salón de clases, soy yo quien tiene que lidiar con el problema de disciplina? 

       Cuando soy maestro(a) de nuevo ingreso, muchas veces puedo sentir desilusión y frustración ante una situación difícil, justo cuando estoy comenzando a  trabajar sin un maestro cooperador en la sala de clases.  En la mayoría de los casos, muchos de los estudiantes diagnosticados con TDAH (trastorno de déficit de atención/hiperactividad) presentan problemas de disciplina con mayor frecuencia durante sus primeros años en la escuela, específicamente en el nivel elemental.  Los niños con este diagnóstico representan el cuadro clínico más diagnosticado en los niños de edad escolar, con unas cifras de entre un 6 y un 10 por ciento.  Este diagnóstico en muchos de ellos, hace una diferencia considerable al relacionar los problemas de disciplina con algunas de las características observables típicas de la condición.

      «Todas las dificultades y problemas que se asocian en general con el TDAH pueden darse en la vida estudiantil.  Los estudiantes con este desorden pueden reaccionar emocionalmente a sus dificultades escolares de forma inapropiada, frecuentemente con coraje (que en algunos casos puede degenerar en conducta agresiva) o con depresión.  Corren peligro igualmente de desarrollar un bajo concepto de sí mismos y de sus capacidades intelectuales.  Es obvio que ni el coraje, ni la depresión, ni la baja autoestima son compañía deseable, ni en los estudios ni en la generalidad de la vida.»  García Castaño. (1998) 

      Normalmente, cuando llegamos a la escuela por primera vez y nos encontramos con estudiantes que presentan problemas de disciplina, nadie nos orienta o explica los antecedentes o datos importantes que como maestro debemos conocer para poder ayudar al estudiante.  Es importante mencionar en este aspecto, que tan pronto llego a una escuela debo solicitar al maestro de Educación Especial del nivel en el cual esté trabajando, una reunión para recibir el insumo de todos los estudiantes registrados bajo este programa.

      ¿Por qué es tan importante tomar esta iniciativa?  Si en la escuela donde comienzo a trabajar se obvia este proceso, como maestro de nuevo ingreso estaré en desventaja en comparación al resto de los colegas.  Ya que no tendré un panorama claro de los detalles y datos que debo conocer sobre los estudiantes que no solo tienen una condición especial, sino de aquellos que muchas veces presentan problemas de disciplina y disturbios emocionales.

       Los síntomas del TDA/H a menudo surgen en la niñez temprana. Para cumplir con los criterios de diagnóstico, los síntomas deben ser evidentes por lo menos durante seis meses, con comienzo antes de los siete años de edad.

Los criterios de diagnóstico son:

Falta de atención o inatento:

a. A menudo no presta atención a los detalles o comete errores descuidados en el trabajo escolar, el trabajo u otra actividad;
b. A menudo tiene dificultad para mantener la atención el las tareas o las actividades de juego;
c. A menudo no parece escuchar cuando se le habla directamente;
d. A menudo no sigue las instrucciones y no termina el trabajo escolar o cualquier otro deber;
e. A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades;
f. A menudo evita, le disgusta o está temeroso de implicarse en tareas que requieren esfuerzo mental sostenido (en la escuela o las tareas escolares);
g. A menudo se le pierden las cosas necesarias para las tareas o las actividades (juguetes, tareas, herramientas);
h. A menudo se distrae con facilidad con estímulos exteriores;
i. Se le olvidan a menudo las actividades diarias.

Hiperactivo/Impulsivo

a. A menudo, inquieto con las manos o los pies y se mueve mucho en el asiento;
b. A menudo se levanta del asiento en la clase u otras situaciones en las cuales se espera que esté sentado;
c. A menudo corre o se trepa en exceso, en situaciones en que esto es inadecuado (en los adolescentes o adultos, se puede limitar a sentimientos subjetivos de intranquilidad);
d. A menudo tiene dificultad para jugar o recrearse en silencio;
e. A menudo está “en la marcha” o actúa como si tuviera el “motor encendido”;
f. Por lo general, habla excesivamente.
g. A menudo se le salen las respuestas antes de que se complete la pregunta;
h. A menudo tiene dificultad para esperar su turno.
i. A menudo interrumpe o se mete en las cosas de los demás (conversaciones, juegos).

¿Puede un estudiante tener TDA/H sin hiperactividad?

     Los niños y las niñas con el tipo principalmente inatento o falto de atención tienden a estar siempre “en las nubes” y tienen dificultad para enfocarse en la tarea.

      Los siguiente criterios se utilizan para diagnosticar a los(as) niño(a) s en quienes predomina el tipo inatento o falto de atención. Los síntomas tienen que haber estado presentes por lo menos durante seis meses y comenzaron antes de que tuvieran siete años de edad:

a.      A menudo no presta atención a los detalles o comete errores descuidados en el trabajo escolar, el trabajo u otra actividad;
b. A menudo tiene dificultad para mantener la atención el las tareas o las actividades de juego;
c. A menudo no parece escuchar cuando se le habla directamente;
d. A menudo no sigue las instrucciones y no termina el trabajo escolar o cualquier otro deber;
f. A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades;
g. A menudo evita, le disgusta o está temeroso de implicarse en tareas que requieren esfuerzo mental sostenido (en la escuela o las tareas escolares);
h. A menudo se le pierden las cosas necesarias para las tareas o las actividades (juguetes, tareas, herramientas);
i. A menudo se distrae con facilidad con estímulos exteriores;
j. Se le olvidan a menudo las actividades diarias.

Cortesía de Children and Adults with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder (CHADD, por sus siglas en inglés). http://www.chaddpr.org

      Antes que nada, tengo que ser paciente conmigo y darme cuenta que la experiencia y el pasar de los años es lo que me va a capacitar día tras día para ser más diligente y sabio(a) en una situación de conflicto escolar.  Ser un agente de cambio en una situación difícil de disciplina depende de cuanto logre mantener la templanza y dominio de mis actitudes.  En la mayoría de las ocasiones en que nuestros estudiantes manifiestan problemas de disciplina, sus acciones responden a un sinnúmero de situaciones personales internas o externas que están afectando su personalidad y sus reacciones en momentos de presión. 

Maria Milagros Nieves Rivera


*Texto editado por Adriana Gutiérrez Pacheco

 

iman@uprrp.edu